Viboras y Alimañas ( Historia)

Autor: Franky Lara

Ilustrador : Javier Santamaria

20 de enero de 2016
Jamaica

El centinela ratido paseaba por la muralla de Fort Savanna-la-mar esperando su cambio de turno cuando lo vio llegar. Una gran ave envuelta en llamas volando a ras de las olas del mar.
-Dad la alarma.- Ordenó Houhou posándose sobre la reconstruida fortificación. -Se acercan las nagas.
-Hai.- Se cuadro el guardia y corrió hacia la almenara para transmitir el aviso.
En cuestión de segundos todas las atalayas de la isla estaban encendidas y la señal de auxilio llegaba hasta Haití, la guarnición al completo de la fortaleza, unos trescientos ratidos, formaban sobre la muralla cuando aparecieron las serpientes, cientos de miles de hijos de Kadru aparecieron en la playa procedentes de la costa mexicana, a su paso por el mar del caribe habían arrasado Cozumel y las Caimán, Jamaica solo era otra isla entre las naga y su objetivo, La Española. 

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-Las defensas del oeste han caído.- Informó Houhou.- Deberíamos abandonar la isla y refugiarnos en Haití.
-Ie. -Respondió Grim'a'gor con rotundidad. -No cederé esta isla a Isse, aguantaremos aquí o sucumbiremos. 
El general rátido dio la espalda al pájaro de fuego y enfocó su mirada hacia la atalaya ardiente de las Blue Montains.
-Nadie vendrá a socorrernos. -Sentencio Houhou. -Lo sabes.
-Se cual es mi deber, al igual que lo saben mis tropas. -Cruzó la mirada con los quinientos guardias rátidos que esperaban sus ordenes. -Las serpientes vienen hacia aquí, un ejercito como no se ha visto nunca, nuestro ancestral enemigo ya ha arrasado Savanna-la-mar y ahora se propone hacer lo mismo aquí, sin embargo ignora una dato muy a tener en cuenta. -La potente voz del general iba insuflando valor en el ejercito a medida que su discurso avanzaba. -Nadie a tomado jamas Port Royal, nosotros hemos reconstruido estas ruinas y las protegeremos con nuestra vida, solo os pediré una cosa, quiero que cada uno de vosotros me traiga veinte cabezas de serpiente, como mínimo, ha llegado la hora de que esas víboras aprendan una lección. -Grim'a'gor desenvainó su katana y alzándola sobre su cabeza grito. -Quisieron acabar con nosotros. TRAEDME SUS CABEZAS!

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La Gran Mente ordenaba y ellas obedecían, ese era el orden natural de las cosas, muy pocas trataban de resistirse, menos aun lo conseguían, Kadru era una privilegiada, no necesitaba resistirse, entendía a La Gran Mente, entendía el propósito de todo aquello y se sentía orgullosa de cumplir con su cometido.
Con un simple gesto de su lanza dirigió a sus hijas que nadaban junto a ella contra Port Royal, sabia perfectamente que miles de ellas morirían antes siquiera de atravesar los muros de Fort Charles, por eso se quedo en retaguardia, La Gran Mente no necesitaba que ella muriese, sus hijas no eran mas que una distracción para las ratas, el verdader peligro vendría por tierra, pronto el mar se tiño con la sangre de sus crias y de los ratidos, Kadru sonrío flotando mar adentro. Estaba orgullosa.

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Kasai trotaba infatigable por toda la muralla transportando al general rátido, los guardias aguantaban mejor los ataques de las Naga, disparaban con mayor certeza sus arcos y sus corazones se hinchaban de valor y orgullo ante las ordenes de Grim'a'gor, casi la totalidad del ejercito estaba reunido tras la muralla y estaban ocasionando grandes bajas entre los atacantes de la playa a un relativo bajo coste.
-Mantened las filas y no dejéis de disparar, sección primera, fuego! -Una lluvia de flechas cayo sobre las serpientes que cruzaban la playa, la segunda sección ocupo el puesto de la primera con los arcos ya listos. -Segunda sección, fuego!
El flujo de nagas que conseguía atravesar la orilla se redujo significativamente, el general rátido espoleo a su montura e inmediatamente el zorro de ocho colas se dirigió a primera fila donde el combate era mas encarnizado, los guardias mantenían la defensa contra las serpientes que habían cruzado la playa, cuerpos y cuerpos de atacantes y defensores sembraban el muro de Fort Charles, los rátidos al ver a su líder incrementaron su fiereza.
-La puerta este ha caído! -Aviso Houhou. -El grueso del ejercito Naga viene desde tierra! Estamos perdidos!

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El ejercito principal había cruzado Jamaica reptando, no habían encontrado a su paso mas oposición que algún granjero humano, ni siquiera en la antigua capital de Kingston, ahora en ruinas tras el ataque primigenio, habían encontrado resistencia. Los rátidos, ocupados en defender la playa, apenas habían dejado a diez guardias en la puerta principal, su muerte había sido rápida y silenciosa, si de el hubiese dependido habrían sufrido lentamente, pero La Gran Mente le retenia, le pedia calma, el deseaba el sabor de la sangre, pero aun no tenia permiso. Cuando las puertas de Fort Charles se abrieron desde dentro Fenrir sintió que por fin había llegado el momento, dejando atrás a las serpientes se introdujo en la fortaleza loco de rabia.