Noches de Transilvania 3º Parte ( Historia)

Autor  : Franky Lara

Ilustradora : Alba Aragón

El Iveco LVM circulaba a mas de 120km/h por la solitaria autopista, era un todo terreno blindado otrora perteneciente al servicio medico en áreas de guerra, una veloz punta de lanza totalmente blanca salvo por las cruces rojas de sus laterales, el resto del convoy paramilitar seguía su estela a poca distancia.
-Commandante Santi.- Crepito la radio con un marcado acento italiano. -Hemos establecido contacto con el draco.
-Perfecto, hostigadlo pero no os acerquéis demasiado, enseguida llegamos.- Contesto Giorgi Santi al líder de los exploradores y apretó a un mas el acelerador.

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El cansancio era extremo, los perseguidores no le habían dado descanso y sus fuerzas ya estaban al limite, Kingu no se explicaba que razón impulsaba a aquellos guerreros, cualquier otro ya habría abandonado la caza hace días, sin embargo allí seguían, cada vez mas cerca, y él continuaba igual de lejos de su objetivo, no había averiguado nada sobre la suerte o el paradero de Apsu y Tiamat, aun así conservaba la esperanza, los demonios que le habían salvado de la emboscada annunaki y curado sus heridas, también le habian aportado informacion sobre el paradero de Lilith, quizás ella supiese algo, quizás Tiamat y Apsu estuviesen con ella, estaba tan cerca. El ruido de las ametralladoras lo arranco cruelmente de sus pensamientos, perdió el control de sus alas y cayo en picado, toda esperanza murió mientras caía, bien, la esperanza puede convertirse a veces en un pesado lastre, con un rápido vistazo localizo a sus atacantes en tierra, tres jeeps y una motocicleta, con un tremendo dolor enderezo sus dañadas alas para redirigir su caída contra el primero de los todo-terreno aplastándolo totalmente bajo su peso, al tiempo que el segundo y el tercero explotaban envueltos en una bola de hielo y fuego respectivamente. En el horizonte las luces del convoy se acercaban inexorablemente, las dos cabezas de Kingu sonrieron a la vez y se dirigió hacia el conductor de la motocicleta que había sido derribado tras la explosión e intentaba infructuosamente levantar el vehículo. Después de todo no iba a morir con el estomago vacío.

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Los blindados se desplegaron en abanico y redujeron su velocidad, todas las armas apuntando al dragón de dos cabezas, en el centro de la formación, Gorgio sostenía su emisor de radio en el interior de su Iveco blanco, preparado para dar la orden, se tomo un minuto para honrar la muerte de sus soldados caídos en combate, las ordenes habían llegado desde Londres, del primer ministro en persona y contaba con la aprobación de Camelot, para Giorgio nada de todo aquello tenia sentido, ni aquella persecución desde el norte de Italia hasta los balcanes, ni la muerte de sus hombres.   Pero todo eso daba igual, el era un soldado y los soldados cumplían ordenes. Miro por última vez al dragón bicéfalo antes de que fuese fulminado por todo su arsenal y cuando estaba apunto de dar la orden enmudeció. Sus ojos no daban crédito, un enorme monstruo alado con un ligero aspecto insectoide se llevaba volando a un soldado, inmediatamente los gritos se propagaron por toda la formación, estaban siendo atacados.
-Formación entorno a mi, estableced un perímetro de seguridad y proteged los vehículos.- Después de dar la orden salto del blindado junto con dos de sus hombres mientras su copiloto se ocupaba del control de las ametralladoras.
-Que son estas criaturas mi Commandante? -Preguntó Enzo mientras se parapetaba a su lado subfusil en mano.
-El enemigo Enzo, son el enemigo.- Respondió Giorgio Santi mientras abría fuego contra el Byakhee y las ordas de guls y angeles descarnados.

Sin duda el destino estaba de su parte, era la segunda vez que escapaba de la muerte en poco tiempo, la primera vez los señores del Inframundo griego y del Mictlan azteca dirigieron a sus legiones de demonios para frustrar el intento de asesinato orquestado por Apkallu, aunque tampoco en aquella ocasión salio bien parado, mas de cincuenta flechas consiguieron penetrar su coraza, por suerte Mictlantecuhtli y Hades le dieron cobijo mientras se reponía de sus heridas. En esta ocasión una horda de monstruosidades primigenias se había interpuesto entre él y la muerte cuando ya pensaba que había llegado su hora, había sido abatido por las armas de fuego de sus perseguidores y su aterrizaje forzoso le había abierto una fea herida, pero no seria un mero espectador de la batalla que se libraba ante el, gesto una bola de fuego en una de sus fauces y la escupió contra uno de los vehículos enemigos haciéndolo explotar.

Los soldados gritaban, unos pedían munición, otros un sanitario, otros simplemente proferían sus últimas maldiciones antes de expirar, todo era un caos, la mayor parte de los transportes estaban en llamas, las balas apenas conseguían mantener a distancia a los guls y nada podía hacerse contra los angeles descarnados que caían silenciosamente sobre sus hombres y se los llevaban volando hasta las alturas solo para dejarlos caer y escoger a otro objetivo. Aun así Giorgio debía reconocer que sus hombres se estaban comportando, mantenían las filas y cerraban las brechas, los artilleros habían hecho huir al Byakhee y abatido a algún angel descarnado en las pocas ocasiones en que habían conseguido distinguirlos en la oscuridad, si conseguían aguantar un poco mas, el amanecer les recompensaría con nuevos objetivos a los que derribar. Entonces llego el aullido, fue como un puñal sin filo y de punta roma que de forma cruel e inexorable te desgarra lenta y suciamente.

Tras el aullido de Wolfang se sucedieron los demás, los garous tomaron su forma de combate y cargaron contra los humanos, Lilith salto del Hummer en marcha y voló hacia Kingu.
-Espero que siga con vida.- Dijo Franky con su gutural voz mientras cerraba la puerta por la que había salido la diosa sumeria.
-Si sigue con vida yo mismo acabare con el.- Sentenció Tetep.
-Si sigue con vida, lo llevaremos al castillo y será juzgado.- Corrigió Vladimir desde el asiento delantero. 
-Que es lo que hay que juzgar Vlad?- Susurro la momia con su tono cargado de odio y maldad.- Nos prometiste nuestra venganza.
-Mirad.- Interrumpió Sisa mientras detenía el Hummer.- Los soldados se retiran. -Los cuatro se bajaron del coche para ver como los primeros rayos de sol iluminaban un vehiculo blanco con cruces rojas en los laterales que huía de los garou atravesando las hordas de guls, de cerca le seguían varios blindados, aunque ni la mitad de los que abandonaban, la mayoría de ellos pasto de las llamas. El ultimo de los vehículos del convoy a la fuga se convirtió en una bola de hielo y acto seguido implosionó  dejando a su alrededor una amalgama de planchas de metal, hierros, nieve y sangre.
-Sigue vivo.- Confirmó Sisa con su mejor sonrisa.
-Entonces debe morir.- Repitió Tetep sacando su lanza del interior del Hummer.
-No puedo consentirlo amigo mio, Kingu será llevado al castillo.- Se interpuso el vampiro.
-No te atrevas a llamarme amigo, hiciste una promesa.- Se encaró la momia. -Cúmplela!
-Di mi palabra de ayudaros a encontrarlo y de hacer justicia.- La voz de Vlad se torno profunda y poderosa y Tetep dio un paso atrás. 
-Deberíamos volver al coche Vlad. -Aconsejo Sisa con nerviosismo mientras veia como el sol bañaba el suelo a escasos tres metros del Hummer. -El amanecer esta apunto de alcanzarnos.
-Entrad todos. -Ordenó el vampiro, Sisa hizo caso inmediatamente, Franky se acerco al coche de lunas tintadas pero no entró, permaneció a la espera detrás de la momia.
-No puedes detenerme, hazte a un lado y deja que cumpla mi venganza. -No fue un consejo si no una amenaza.
-Es cierto, yo no puedo detenerte.- La piel del vampiro comenzó a humear, pero se tomó un momento para dirigir su mirada hacia Kingu y Lilith. -Lo siento, no he tenido alternativa.- Asintió apesadumbrado a Franky y entró a refugiarse en el interior del Hummer.

-Khadish ma'al, khadish ma'al, p'are tust, p'are tust.- La voz gutural del monstruoso científico detuvo en seco el avance de la momia, desde la seguridad del vehiculo, Sisa y Vladimir, observaron como Tetep se  convertía lentamente en arena del desierto la cual era absorbida por una vasija que sostenía Franky.
-Como habéis conseguido ese hechizo? -Preguntó intrigada la vampira.
-Me lo proporcionó Meti, esperaba no tener que usarlo. -Contesto Vlad circunspecto mientras hacia desaparecer las llagas que el sol había causado a su piel.
-Meti? El lugarteniente de Tetep? -Pregunto sorprendida la pelirroja.
-Meti. -Confirmó el vampiro y aclaró. -El nuevo líder las momias.

El regreso hasta el castillo de Bran transcurrió sin incidentes, Lilith no se separo de Kingu, que avanzaba con paso firme pero lento, los garou transformados de nuevo en lobo acusaban el esfuerzo de la noche anterior pero mantenían el ritmo, y el hummer negro cerraba la marcha con una somnolienta Sisa al volante. A cierta distancia de allí, en las mazmorras del antiguo castillo Poenari, un ser alado y negro como la noche entregaba una vasija de arcilla a la joven bruja, esta y su mascota, una extraña rata con barba, asintieron al otro individuo.
-Puedes depositar el contenido en la celda y despedir al angel descarnado. -Dijo la voz ronca de Charles Dexter Ward con cierto tono de impaciencia.
Keziah obedeció la orden y volcó la arena del desierto que contenia el recipiente de barro en la vacía celda, se aseguró de cerrar la prisión y volvió con Brown Jenkins.
-Estupendo, veamos cual es el pago de Vladimir, pronuncia las palabras.- Musito la voz ronca.
                          Y'AI'NG'NGAH                                                           
                         YOG-SOTHOTH
                            H'EE-L'GEB
                          F'AI THRODOG
                                  UAAAH
Tras la invocación de Keziah la arena cobro vida y forma y adquirió la apariencia de una momia envuelta en vendajes de lino.
-Bienvenido mi nuevo amigo, cuéntame, cual es el secreto de tu inmortalidad. -Pregunto Charles mientras Tetep luchaba inútilmente contra los barrotes de su celda.