Las noches de Transilvania Parte I (Historia)

 

Autor: Franky Lara

Ilustradora: Evelt Lovecraft

El viaje hasta Transilvania transcurrió sin incidentes hasta llegar a las zonas montañosas de difícil acceso donde se situaba el castillo de Vlad, durante el trayecto Lilith disfruto de las vistas y de la agradable compañía de Sisa y Franky, la preciosa vampira pelirroja provenía de una antigua familia europea, los Bathory, y fueron de los primeros íncubos en unirse al señor de los vampiros, en cuanto al gigantón de verdosa piel llena de cicatrices y brillante cabello blanco, poco mas había averiguado la diosa sumeria, se mostraba tremendamente reservado y celoso de su pasado, sin embargo Lilith no se daba fácilmente por vencida. Tras una breve charla en Budapest con Vladimir, habían forjado una especie de alianza, faltaba ultimar los detalles, pero hasta entonces la Maestra del Deseo había accedido a trasladarse a Rumania, donde más tarde, una semana máxima había asegurado el vampiro, continuarían debatiendo los pormenores del pacto entre Vlad y ella. Lilith accedió sin pensarlo, deseaba poder disfrutar una semana entera con Franky y averiguar más cosas sobre él, en cuanto a la alianza no había nada que discutir, ella mandaría y los demás obedecerían.
Desde que entraron en el desfiladero del Borgo, Lilith sintió que no estaban solos y a través de las lunas tintadas del asiento del copiloto del Hummer, le pareció ver una jauría de perros o lobos que corrían escoltando al vehículo.
-No temas.- Le dijo Sisa colocando su mano sobre la desnuda rodilla de la diosa.- Son los garou, aliados nuestros, se ocupan de la vigilancia de estos caminos.
-No me dan ningún miedo.- Contesto Lilith indignada, pero no retiro la mano de la vampira.
-Aun así trátalos con respeto, son unos terribles enemigos y su fiereza solo es superada por su orgullo.- Intervino Franky desde el asiento de atrás.- Según cuentan ellos mismos, son descendientes del gran lobo Fenrir, al parecer a estado muy ocupado en estos tres años, por la cantidad de prole que ha engendrado, es una autentica suerte que los hombres lobo estén de nuestra parte.
La visión del castillo de Bran recortado bajo la luna era sencillamente espectacular, las paredes de piedra rematadas en rojizos tejados de aguja parecían sacadas de una novela romántica y terrorífica a la vez.  Los garou se perdieron entre la frondosidad del bosque, salvo uno de ellos, de pelaje azabache y hocico níveo, que continuo paralelo al coche, hasta que aparco junto al castillo, allí se convirtió en hombre, un joven que no aparentaba tener más de veinte años, con la piel morena y el cabello negro y brillante, charlo brevemente con dos figuras de aspecto siniestro que montaban guardia frente a las puertas, y volvió en dirección al bosque, no sin antes transformarse en lobo de nuevo.
-¿ Quién es ese?- Pregunto la diosa sumeria mientras bajaba del Hummer.
-Es Wolfang, el líder del garou.- Contesto Franky con su habitual tono de ultratumba.
-¿ siempre va desnudo?- Se intereso nuevamente Lilith.
-Afortunadamente si, les resulta más cómodo transformarse así, además, sería muy extraño ver a un lobo con pantalones.-Bromeo Sisa.
-Cuidado.- Advirtió el monstruo cubierto de cicatrices cuando llegaban a las puertas del castillo.- Los garou tienen el oído muy fino y no les gustan esas gracias.
-A mi me las permiten.- Le susurro la vampira a la diosa mientras cruzaba el umbral para desaparecer en el interior de la fortaleza, no sin antes girarse para guiñarle un ojo pícaramente a la diosa.
Las dos siniestras figuras que franqueaban la puerta intrigaron a Lilith, eran dos seres cubiertos por vendajes de lino tras los cuales no parecía haber más que oscuridad y odio, un odio profundo que intuía que iba dirigido hacia ella, pero por qué?
-¿Alguna novedad?- Se intereso Franky.
-Todo en orden, solo aconteció un extraño suceso hace un par de días, pero nada grave.- Informo una de las momias que se notaba claramente molesta ante la presencia de Lilith.
-¿De qué se trata?- Quiso saber el enorme ser de olivácea piel.- Yo juzgare si es grave o no.
-Por supuesto, ssseñorrrr.- Contesto arrastrando las silabas la figura cubierta de viejas vendas, sin dejar de mirar a Lilith.
-Uno de los lobos que vigilaban el patio, dio el aviso de que a través de la ventana de la torre había creído ver "un hombre de piel azul, con cuatro brazos y ejem... gafas de sol".- Aclaro la otra momia.- Cuando llegó a la puerta de la cámara, dice que oyó una conversación en el interior, pero al abrir la pesada puerta, no encontró a nadie en la sala, tampoco se ha echado nada en falta.
-Bien, aun así que venga a verme el garou por la mañana.- Con estas palabras dio por terminada la conversación y dirigiéndose a Lilith añadió.- Si sois tan amable de acompañarme, os enseñare las instalaciones.
-Sera un verdadero placer.- La diosa sumeria atravesó el portón del castillo con una sonrisa en la cara y agarrada del enorme y descomunal brazo de Franky.- Que son esos guardias?- Pregunto una vez dejaron atrás a los siniestros centinelas de la puerta.
-En vida fueron la guardia de honor del niño-rey, el faraón Tutankamón, se les momificó y  enterró junto a él.- Mientras Franky relataba el origen de las momias, fueron bajando por unas escaleras a las catacumbas de la fortaleza.- Cuando su señor fue asesinado por Kingu...
-No fue asesinado, fue un combate justo.-Interrumpió Lilith.- Ocurrió durante el asalto de los Iggi a las pirámides de Ra, durante mi liberación.
-Como digáis.- Intento mostrarse conciliador el monstruo.
-No es lo que yo diga Franky.- La diosa sumeria se detuvo en el último peldaño de la escalera.- Es la verdad. Kingu podría haber destrozado el cadáver y alimentarse de su carne y nadie lo habría impedido, pero no fue así, los dos lucharon honorablemente y Tutankamón perdió, tuvo una buena muerte.
-Me disculpo mi señora si os he ofendido, solo contaba con la versión de las momias, abandonaron el panteón de Ra ante su negativa de vengar a su señor.- Finalmente la irascible y alada demonio se apaciguó y continuaron la vista por las profundidades del castillo.