La preocupación de Osiris ( Historia)

​Autor: Oriol Villanueva
Ilustrador  : Ian Hernaiz

La Duat, el inframundo egipcio. Días antes de la batalla en la Atlántida.

 

Osiris se revolvía inquieto en su trono de obsidiana y oro, algo iba mal, había tratado de hablar con Ra del asunto pero los preparativos de la guerra contra los primigenios hacían que ni él ni Thot le prestasen ninguna atención. Tras la destrucción del El Cairo a manos de Yog Sothoth ningún alma había entrado en la Duat.

 

Sumido en sus oscuros pensamientos el dios de piel azul no se había percatado de la presencia de su amada esposa hasta que ella había colocado su mano sobre el antebrazo de Osiris.

 

-¿Que preocupación es tan grande que mi presencia no te arranca una sonrisa?- Dijo Isis con su hermosa y suave voz.

 

-Algo está pasando con las almas de los muertos amada mía. Y es algo que escapa hasta al poder de los dioses del inframundo, Anubis tampoco es capaz de encontrar respuesta...- Osiris seguía con gesto serio y la mirada perdida intentando ver más allá de sus dominios.

 

Isis era sin duda alguna la diosa más astuta de todo Egipto, sus capacidades de persuasión unidas a las de Cleopatra habían conseguido más apoyos por parte de la comunidad internacional que un montón de dioses musculosos y arrogantes. Aun así ella tampoco tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo, lo cual no quería decir que no tuviera siempre un plan alternativo.

 

-Deberías preguntar a Jonsu, si hay alguien que puede saber que se oculta a nuestros ojos es el.-

 

-Jonsu solo se preocupa por sí mismo, en realidad ni eso, Jonsu solo piensa en divertirse y en sus estúpidos juegos- A Osiris el dios de la Luna no le hacía ninguna gracia.

 

-Precisamente por eso, si hay alguien capaz de conocer todos los secretos es el.

 

Osiris se removió incomodo en la silla, sabía que su esposa tenía razón, pero con Jonsu siempre que había que pagar un precio por su ayuda y siempre era un precio muy alto.

 

-Yo no puedo salir del inframundo y él no va a venir aquí... Dejo la frase sin acabar, Isis sabía perfectamente lo que le estaba pidiendo.

 

-Lo se amor mío, yo hablare con él en tu nombre y tranquilo, no pactare nada con el que no esté dispuesta a pagar. - Isis besó en la frente a su esposo antes de marcharse.

 

Osiris la contemplo con tristeza, sabia el precio que le exigiría Jonsu y también sabía que ella disfrutaría pagándoselo.

 

 

 

Horas más tarde...

 

Una cálida brisa soplaba en la noche egipcia, la luna llena se reflejaba sobre las tranquilas aguas del Nilo y una pareja reía alegremente uno frente a otro jugando una partida de senet. Isis sonreía con sus alas arcoíris plegadas sobre su espalda, su perfume embriagaba a Jonsu el dios lunar, de tez pálida, alto, delgado y con la cabeza completamente rapada, no quitaba la vista de Isis sin dejar de sonreír.

 

-Si sigues mirándome a mí en vez de al tablero vas a perder la partida.- Dijo Isis entre risas, después de conseguir sacar su tercera ficha dorada del tablero.

 

Jonsu jugaba con las plateadas y era el mejor jugador de Senet del panteón, de hecho el juego era invención suya, solo Thot era capaz de hacerle sudar.

 

-Déjame que disfrute de este momento, hacia milenios que no te tenía tanto tiempo solo para mí, lo cual hace que me pregunte a que se debe este honor, aunque sé que me arrepentiré de haberlo preguntado.-

 

Isis se inclinó hacia delante mostrando su escote. -Las almas de los caídos no entran en la Duat, ni Osiris, ni Anubis saben nada al respecto, tu eres el protector contra los malos espíritus, y aquel al que los hombres confiesan sus oscuros secretos al amparo de la noche, si hay alguien que puede saber que ocurre eres tu.-

 

Jonsu tomo una de sus fichas plateadas entre los dedos recostándose hacia atrás en su asiento, su gesto resultaba indescifrable hasta a Isis, el dios lunar era ambicioso y ser un dios menor, casi un desconocido para los hombres le molestaba, saber algo que el poderoso Osiris desconocía le encantaba. -Ya sabes... se oyen cosas por ahí, pero ¿por qué tendría que ayudar a Osiris? ¿O a los mortales y sus almas? Nadie reza al pobre Jonsu, la Luna siempre esta solitaria en el cielo...-

 

-Seguro que hay algo que el “pobre” Jonsu desee y esté dispuesto a colaborar con Osiris.- Isis estaba disfrutando, no lo podía negar, amaba a su marido con toda su alma, pero ella también era ambiciosa y poderosa, le gustaba sentirse deseada y el poder que eso le otorgaba.

 

Jonsu contemplo como Isis se levantaba y con un elegante gesto se libraba del vestido quedando desnuda y desplegando sus maravillosas alas multicolores. El dios de la luna no podía apartar sus grises ojos del cuerpo de la diosa cuando dijo: - Osiris debería levantar su azulado y recio trasero de su negro trono de vez en cuando, así sabría que hay túneles por toda la Duat que nadie sabe a dónde llevan...

 

 

 

Durante la batalla en la Atlántida.

 

Solo Osiris que no podía abandonar la Duat y algunos dioses menores permanecían en el panteón egipcio, para el que había sido un guerrero el estar encerrado sin poder luchar junto a su hijo y esposa era un duro golpe a su orgullo, al menos tenía que ser capaz de cumplir con su misión de proteger y salvaguardar las almas de los suyos.

 

Los pasos de Seshat resonaban sobre el frio suelo pulido de obsidiana como todo su palacio, la diosa apenas parecía una jovencita, menuda y de aspecto frágil solo su capa de piel de leopardo le daba cierta ferocidad, pero poco o nada tenía que ver con Bastet la diosa gato, Seshat era la diosa de la arquitectura, ella era quien había enseñado a los mortales a construir las pirámides y junto a su esposo Thot salvaguardaba el conocimiento de los dioses egipcios en su biblioteca. Cuando Osiris le explico que tenía que investigar si había túneles en la Duat que nadie conociera y hacia donde llevaban los ojos de la diosa brillaron de emoción.